A pesar de que el Banco Central (BCRA) viene, desde que flexibilizó el cepo cambiario para individuos y familias, señalando que parte de los dólares que demanda la gente (en billetes y en divisas) quedan depositados en el sistema financiero, que incluso luego son usados para afrontar gastos y consumos en el exterior, no parecería ser lo que ocurrió, por lo menos, en agosto pasado.

Si bien aún no se dispone del dato del atesoramiento del mes pasado, recién se conoció el de julio que superó los u$s5.400 millones, por lo que muestran las estadísticas oficiales en agosto, cuando aún resta computar la última jornada hábil del mes, el stock de depósitos privados en dólares (argendólares) registra una caída de más de u$s316 millones.

Se trata apenas de una merma de casi un 1%. Irrelevante. Pero además de interrumpir una serie de crecimiento retomada en abril pasado, en medio del berenjenal preelectoral no deja de ser una llamada de atención.

Los datos oficiales muestran que al 28 de agosto el stock de los argendólares descendió a u$s32.267 millones, aunque todavía, en el acumulado de lo que va del 2025 registra un saldo favorable de unos u$s824 millones.

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