Trepa el dólar y la tensión política hace lo propio. El régimen de bandas cambiarias enfrenta un momento definitorio tras la reciente escalada del tipo de cambio oficial a la zona de los $1.400.
Este nivel, peligrosamente próximo al techo de la banda superior —proyectado en $1.482 para fines de septiembre—, marca un umbral crítico: para los economistas -e incluso para el propio Gobierno- existe una cotización, peligrosa, que podría disparar la demanda y que representa el "punto de no retorno", donde el esquema podría dejar de ser eficaz para contener las expectativas devaluatorias.
Con el Banco Central de la República Argentina (BCRA) bajo presión para sostener la estabilidad en un contexto preelectoral, la sostenibilidad del régimen está en jaque, condicionada por restricciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y señales de desconfianza en el mercado. El diseño técnico de las bandas, con un piso decreciente (-1% mensual, que se ubicó en $950 en agosto) y un techo creciente (+1% mensual, de $1.467 en agosto a $1.527 en diciembre), busca equilibrar la magra acumulación de reservas con una flotación controlada. Sin embargo, la suba a la zona de los $1.400 evidencia las limitaciones de este esquema divergente, que amplifica la incertidumbre al ensanchar la brecha entre los extremos.
Este nivel, peligrosamente próximo al techo de la banda superior —proyectado en $1.482 para fines de septiembre—, marca un umbral crítico: para los economistas -e incluso para el propio Gobierno- existe una cotización, peligrosa, que podría disparar la demanda y que representa el "punto de no retorno", donde el esquema podría dejar de ser eficaz para contener las expectativas devaluatorias.
Con el Banco Central de la República Argentina (BCRA) bajo presión para sostener la estabilidad en un contexto preelectoral, la sostenibilidad del régimen está en jaque, condicionada por restricciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y señales de desconfianza en el mercado. El diseño técnico de las bandas, con un piso decreciente (-1% mensual, que se ubicó en $950 en agosto) y un techo creciente (+1% mensual, de $1.467 en agosto a $1.527 en diciembre), busca equilibrar la magra acumulación de reservas con una flotación controlada. Sin embargo, la suba a la zona de los $1.400 evidencia las limitaciones de este esquema divergente, que amplifica la incertidumbre al ensanchar la brecha entre los extremos.
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