En lo que va del año, el nivel de atesoramiento de dólares por parte de personas y empresas -no financieras- ya alcanzó la friolera suma de u$s14.200 millones. Cabe señalar que desde que se flexibilizó el cepo para las personas físicas a mediados de abril pasado el atesoramiento suma u$s14.730 millones hasta julio pasado.

Ocurre que, durante enero y marzo, hubo repatriación de capitales (desatesoramiento) por u$s531 millones bajo el imperio del “carry trade”, lo que se venía dando, en realidad, desde febrero del 2024. De modo, que con el levantamiento de las restricciones cambiarias para individuos y familias la corriente del atesoramiento, pese a las mieles del “carry trade”, fue casi imparable, llevándose casi el equivalente a las divisas ingresadas por préstamos del exterior y colocación de deuda en el mismo período.

Ya con el cierre de los datos de julio pasado, se puede decir entonces que el atesoramiento acumulado del 2025 es el más alto desde 2019, y todavía quedan por computar cinco meses que restan del año. Aun así, será difícil alcanzar el nivel del 2019 de más de u$s27.215 millones, en plena crisis terminal del gobierno de Cambiemos. Lo cierto es que por lo visto en julio se vuelve a confirmar la tendencia evidenciada desde la apertura del cepo reflejando el apetito casi insaciable del familias y empresas por dolarizarse.

 

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