El precio del oro avanzó alrededor de 15% en el mes, mientras que la plata acumuló una suba cercana al 19%. En conjunto, ambos metales incorporaron casi u$s5 billones a su valor de mercado, en un rally impulsado por una combinación de factores financieros, geopolíticos y de oferta y demanda.

La recuperación cobró fuerza después de que el Tesoro de EEUU anunciara una ampliación de su programa de recompra de bonos de largo plazo. El organismo decidió duplicar el volumen de las operaciones hasta u$s4.000 millones por sesión, una medida que contribuyó a reducir la presión sobre las tasas de los bonos y debilitó al dólar.

Ese movimiento favoreció a los metales preciosos, que suelen beneficiarse cuando caen los rendimientos reales y la moneda estadounidense pierde fortaleza. Además, la dinámica provocó una ola de recompras de posiciones vendidas junto con nuevas compras especulativas.
 

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